Bienvenidos a un nuevo artículo en el que te explicaré todo lo que debes saber sobre la infección por Helicobacter Pylori para poder tratarla de manera completa e integral y así sanar los síntomas intestinales asociados a la infección por este microorganismo.
Puede que ya tengas el diagnóstico desde hace tiempo o por otro lado que aún no sepas si tienes infección por H.Pylori y si esto está detrás de tus síntomas (más adelante te mencionaré los métodos de detección que existen).
También puede ser el caso de que lleves un largo recorrido en la búsqueda de soluciones para tu sintomatología, y hayas saltado de profesional en profesional o probado diferentes tratamientos, estrategias y suplementos; pero aún no hayas dado con la clave exacta para alcanzar la sanación después de tantos obstáculos e intentos. Si este es tu caso, aquí encontrarás probablemente un enfoque que no te hayan explicado antes, y que espero de verdad que cambie tu forma de entender los síntomas y la forma de abordarlos. Ya que para mí, es la única forma en la que considero que se hace un trabajo completo y verdaderamente curativo y no paliativo.
Y por último, si acabas de iniciar este camino de síntomas y búsqueda de soluciones, este artículo te será de gran ayuda para acortar el tiempo y ahorrarte intentos, frustraciones, dinero y energía.
Esta será la promesa de la lectura de hoy; entenderás como nunca qué es la infección por H.Pylori, en qué contexto se produce, por qué un tratamiento farmacológico no es suficiente, qué alternativas naturales existen y que podrías aplicar, y cómo debe hacerse un tratamiento integral (que trabaja todas las esferas) para erradicar la sintomatología al completo. Si quieres saber más sobre nuestra metodología de trabajo puedes ver un video gratis AQUÍ
Tabla de contenidos
Helicobacter Pylori no siempre es la mala de la película
Muchos creen que estar infectado por la bacteria es la causa de los problemas. Sin embargo, estudios genéticos muestran que H.Pylori ha acompañado al ser humano desde hace 60 000 años, evolucionando junto a nosotros. ¿Cómo puede ser esto posible?
Aproximadamente el 50% de la población está infectada, la mayoría de forma asintomática y solo una pequeña parte desarrolla patologías como úlceras, gastritis o cáncer de estómago.
De hecho, se ha descubierto que la presencia de Helicobacter Pylori en la microbiota del estómago puede tener funciones beneficiosas: como la modulación del sistema inmune (por la activación de Linfocitos T reguladores). Esto ayuda a “entrenar” el sistema inmune y reduce el riesgo de alergias y enfermedades autoinmunes. Además, Pylori compite con otras bacterias más agresivas limitando su colonización y así protegiéndonos.
Esto quiere decir que la simple presencia de la bacteria no es la causante de los problemas, sino que es cuando se encuentra sobrecrecida y alcanza la mucosa de la pared del estómago que se engancha, la atraviesa y empieza a producir toxinas. Es aquí cuando comienza el daño y la aparición de los síntomas.
Cuando H. Pylori se descontrola
¿Qué hace que la bacteria (que recordamos que en condiciones normales vive en equilibrio con nosotros) llegue a engancharse a la mucosa y comenzar a dañarla?
No es tanto la cuestión de la bacteria, sino que el entorno en el que se encuentra favorece su sobrecrecimiento y alcance a la mucosa. El estómago en un estado de salud tiene un pH muy ácido (entre 1,5 y 3) lo que permite la activación de enzimas que digieren las proteínas, favorece la digestión y elimina y limita el crecimiento de microorganismos. Pylori en estos contextos de acidez se encuentra regulada, pero cuando el medio pierde acidez y se vuelve más alcalino, se convierte el escenario perfecto para el sobrecrecimiento y acción de Pylori. La bacteria además produce “ureasas” que vuelven más alcalino el medio y favorece su supervivencia.
Cuando la bacteria se adhiere a la mucosa, la atraviesa y produce toxinas, las células de la mucosa se dañan y se produce una inflamación: una gastritis que da esos dolores agudos de estómago.
Si no resolvemos el escenario, cuando la mucosa se daña a largo plazo se pueden dañar las células productoras de ácido (un estado de gastritis atrófica). La pérdida de estas células y por tanto de la capacidad productora de ácido a su vez refuerza el crecimiento de H.Pylori (pues el medio se vuelve más alcalino). Si el daño es muy profundo en la mucosa se provocan ulceraciones que quedan expuestas al efecto irritante del ácido que queda aún en el estómago.
Estos son casos muy avanzados pero que recordemos: pueden comenzar por una infección y daño por parte de H.Pylori, y por ello será muy importante que tratemos su infección. Más abajo verás como se debe hacer correctamente.
¿Cómo se si tengo H. Pylori?
Hay 5 síntomas que nos pueden hacer sospechar de infección por H.Pylori:
- Dolor o ardor en el estómago, debido al contacto del ácido con las zonas dañadas.
- Nauseas o vómitos, ya que la mucosa dañada activa receptores y nervios responsables del reflejo del vómito.
- Sensación de plenitud o digestión lenta, debido a que el daño e inflamación provocados por la bacteria alteran las fibras nerviosas responsables de la distensibilidad del estómago, su motilidad y vaciamiento.
- Eructos y gases, por la alteración en la acidez que provoca una digestión incompleta de los alimentos y fermentación intestinal.
- Halitosis (mal aliento) debido al amoniaco producen esas “ureasas” que fabrica H.Pylori, además de los alimentos mal digeridos.
Hemos vistos estos síntomas, sin embargo, para identificar específicamente la presencia de la bacteria se realizan las siguientes pruebas diagnóstico:
- Test de aliento de urea (por aire espirado)
- Test de anticuerpo en heces
- Biopsia por gastroscopia
No obstante, identificar la presencia de la bacteria no significa que esta sea la causante de nuestros problemas y síntomas. Por ello, es muy importante realizar una buena sesión de diagnóstico en la que se establezca la real relación de causa-efecto de los síntomas y así proponer el tratamiento adecuado.
Un entorno ácido
Ya hemos ido viendo que el daño por acción de H.Pylori no se debe tanto a su simple presencia en el cuerpo, sino que es el entorno además el que le permite crecer y descontrolarse, consumiendo y dañando la mucosa. Por ello, para que puedas entender cuál debe ser el abordaje correcto, primero debes comprender la importancia del papel del ácido y la necesidad de reestablecerlo.
El ácido del estómago se debe a la producción de ácido clorhídrico por parte de unas células llamadas células parietales que se encuentran en la pared de la mucosa del estómago. Para el buen funcionamiento de las células secretoras es necesaria (1) la salud e integridad de la mucosa, (2) la correcta señal nerviosa y (3) un buen funcionamiento de las hormonas intestinales. Todo ello da la señal para la producción de ácido.
Cuando esto falla y no se produce suficiente ácido lo llamamos hipoclorhidria. Esto provoca un medio más alcalino que promueve el crecimiento de bacterias (como H.Pylori) y otros organismos patógenos. Además, deja sin digerir proteínas (quedando péptidos grandes) que pueden estimular reacciones inmunitarias y desencadenar intolerancias y alergias alimentarias.
Para ver si tenemos hipoclorhidria podemos hacer el test del bicarbonato de manera muy sencilla. En ayunas ponemos una cuchara de bicarbonato de sodio en medio vaso de agua y nos lo bebemos. El bicarbonato debe reaccionar con el ácido del estómago y producir gases que saldrán en forma de eructo. Si tarda más de 5 minutos en producirse el gas podemos sospechar de una falta de ácido en el estómago. Cuanto más tiempo pase entre que ingerimos el bicarbonato y se produce la reacción y la formación de gas… más podemos pensar que nos encontramos ante una hipoclorhidria.
¿Por qué perdemos nuestra capacidad de producir ácido?
Hemos visto que tener una buena producción de ácido es esencial para una buena digestión y salud del sistema digestivo, así como una protección al eliminar microorganismos.
Tener un estómago ácido debe ser lo sano y natural.
Cuando nos encontramos con una falta de este ácido debemos investigar que parte del proceso de su producción está fallando o qué factores están influyendo y limitándolo. Algunos son:
Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (IBP) omeprazol y similares: Son fármacos que actúan como antiácidos porque inhiben un paso importante en el proceso de producción del ácido clorhídrico en las células parietales. Aunque puedan usarse en momentos puntuales para alcalinizar el estómago y evitar que el ácido pudiera irritar zonas de mucosa dañada… su uso prolongado inhibe crónicamente la producción de ácido causando hipoclorhidria y todos sus efectos asociados, como por ejemplo favorecer el entorno para el crecimiento de H. Pylori.
Si tenemos síntomas por irritación de la mucosa por contacto con ácido, el tratamiento no debería entonces reducirse a eliminar el ácido (algo natural y necesario) sino reparar la mucosa que está débil ante el contacto con ese ácido. Retirar un uso prolongado de un IBP como omeprazol así como prescindir de su uso requerirá una estrategia individualizada y seguimiento según cada caso personal, en el que combinaremos la regeneración de la mucosa, restablecimiento de la microbiota estomacal y recuperación de la capacidad productora de ácido por parte de la mucosa. Todo ello mientras valoramos la retirada del IBP.
Uso prolongado de otros fármacos como los AINEs: estos fármacos inhiben la producción de prostaglandinas: su función es promover la producción de moco protector en el estómago. Por eso al tomar AINEs bloqueamos la acción de prostaglandinas, bloqueamos la producción de moco y como consecuencia la mucosa y pared del estómago queda debilitada y es más susceptible a la adhesión y penetración de Helicobacter Pylori, que empezará a producir toxinas y dañarla.
Gastritis: es la inflamación y daño de la mucosa. Puede producirse por múltiples causas como infecciones o irritantes. La propia infección por H.Pylori provoca gastritis. La mucosa ahora dañada puede reducir su capacidad de producción de ácido y favorecer la supervivencia y crecimiento de más bacterias, que con su acción agravan y perpetúan la gastritis.
Estrés crónico y desregulación del sistema nervioso. Cuando hay estrés, trauma o una capacidad reducida de regulación emocional por parte de nuestro propio sistema nervioso, nos encontramos constantemente entrando en modo alerta. Esto inhibe el sistema digestivo porque nuestro cuerpo entiende que hay un peligro y problema que solucionar, y lo prioriza antes que destinar energía a la digestión. El modo alerta apaga el sistema digestivo y también la producción de ácido ocasionando hipoclorhidria. La vinculación entre el sistema nervioso y el correcto funcionamiento de nuestro sistema digestivo está más que evidenciada y demostrada.
De hecho, incluir en mi metodología el abordaje de la esfera neuroemocional fue un antes y después en el tratamiento y resultados de mis pacientes, consiguiendo una mayor remisión de la sintomatología y efectividad del tratamiento. (link a artículo o vídeo relación sistema digestivo y sistema nervioso)
Tratamiento convencional vs tratamiento natural
Llegamos a la parte importante después de haber entendido qué implica el daño causado por la bacteria Helicobacter Pylori, y cómo y por qué se produce. Vamos a ver ahora como tratarlo.
Desde el enfoque farmacológico convencional han tratado de solucionar el problema centrándose en eliminar el microorganismo, sin embargo, como hemos visto, la sintomatología no solo se produce por la existencia y acción de la bacteria, sino que este crecimiento se da en unas condiciones de hipoclorhidria y debilitamiento de la mucosa. Además, los efectos de la infección y daño por H. Pylori provocan la destrucción, inflamación y daño de la mucosa.
Es por eso que está bien que queramos eliminar la bacteria, pero debemos reparar el daño en el estómago y devolver al entorno un estado de salud para prevenir recaídas y que H.Pylori vuelva a sobrecrecer.
Si por ejemplo eliminamos H.Pylori con antibióticos, pero no reparamos la mucosa y seguimos con hipoclorhidria… la bacteria seguirá teniendo el entorno propicio para crecer, y adherirse y volver a seguir dañando.
Centrarse solo en eliminar la bacteria es un tratamiento incompleto y destinado al fracaso si nuestro estómago y entorno digestivo se encuentran dañados.
Eliminación masiva
Otro de los problemas de usar antibióticos en grandes cantidades sin abordar el resto de los aspectos, es no solo que no resolveremos los síntomas sino que podemos agravar la situación y generar más problemas en nuestro sistema digestivo. Esto se debe a que el uso de antibióticos no solo elimina el microorganismo objetivo, sino que también se lleva por delante otras cepas que puedan ser beneficiosas o reguladoras de nuestra microbiota.
Los antibióticos:
- Reducen la diversidad bacteriana.
- Producen disbiosis intestinal al alterar el equilibrio entre bacterias protectoras y otras oportunistas.
- Predisponen a la inflamación intestinal debido al desequilibrio en la microbiota, que produce toxinas y la alteración de la permeabilidad de la barrera del intestino.
- Impactan en el metabolismo e inmunidad: provocando mayor susceptibilidad a alteraciones metabólicas (resistencia a la insulina y obesidad) y alergias, asma y enfermedades autoinmunes.
Lo que parecía ir destinado a resolver el problema y acabar con los síntomas se puede convertir en un daño hacia la microbiota, y esto llevarnos a otras alteraciones y sintomatologías. Por eso será necesario hacer un buen proceso diagnóstico y realizar un abordaje completo que garantice la verdadera sanación del estómago, la prevención de recaídas y que además proteja y cuide el resto del sistema digestivo.
Alternativas naturales a los antibióticos
Aunque en ciertos casos sea necesario recurrir al uso de antibióticos para el tratamiento de H.Pylori, su uso genera un gran impacto en la microbiota, y la aplicación de alternativas naturales también es una muy buena opción con grandes resultados en la mayoría de pacientes.
Antes de compartirte cómo hacer un abordaje completo para el tratamiento de H.Pylori quiero dejarte una lista de las alternativas naturales al uso de fármacos.
- Berberina: Es un alcaloide presente en plantas como Berberis vulgaris y Coptis chinensis. Tiene acción bactericida que impide el crecimiento de H.Pylori e inhibe la expresión de ureasas, que son clave para la supervivencia de H.Pylori. Por lo que tenemos un efecto doble.
- Aceite esencial de orégano: Por sus compuestos carvacrol y timol supone un potente bactericida que daña las membranas de la bacteria permitieno eliminar a H.pylori e interfieren con la producción de ureasas. Además, funciona como un gran antioxidante disminuyendo la inflamación de la mucosa gástrica.
- Mastic gum (resina del árbol de lentisco): Esta resina inhibe el crecimiento de la bacteria y actúa impidiendo su adhesión a la mucosa lo que el evita su daño y la generación de gastritis.
Los componentes de un tratamiento completo y efectivo
La infección y acción de H.Pylori provoca:
- Destrucción e inflamación de la mucosa del estómago
- Alcalinización del medio (reducción de la acidez)
A su vez esto se debe a un entorno debilitado que favorece el crecimiento de H.Pylori. La causa:
- Un sistema nervioso desregulado.
- Una falta de ácido (hipoclorhidria).
- Uso de fármacos que reducen la producción de ácido y moco protector.
- Una gastritis previa.
Por ello, un tratamiento y abordaje completo debe basarse en eliminar el sobrecrecimiento del microorganismo, pero también reparar el daño causado y equilibrar el entorno (terreno). Centraremos nuestro trabajo en 4 pilares:
- Eliminar el sobrecimiento de la bacteria: podemos utilizar las alternativas naturales que vimos previamente.
- Regeneración de la mucosa del estómago: daremos nutrientes y factores que permitan la resolución de la inflamación, reparación de la pared estomacal y la estimulación de producción del moco protector. Podemos utilizar estos 2 suplementos :
- Espino amarillo: su aceite es rico en vitamina E, ácidos grasos y antioxidantes. Va a proteger la mucosa dañada de la irritación, estimular la producción de moco, regular la inflamación, y promover la cicatrización y reparación de la mucosa.
- Vitamina A: va a promover la renovación de las células de la mucosa, estimular la producción de moco protector, e inmunorregular, reduciendo la inflamación y mejorando la actividad inmune del estómago para proteger de bacterias y toxinas.
- Restablecimiento de la microbiota gástrica: deberemos repoblar la microbiota y asegurar su estado de equilibrio para evitar el sobrecrecimiento de bacterias oportunistas que al crecer en exceso afecten al organismo. Esto lo haremos con el uso de ciertas cepas de probióticos según el caso.
- Recuperación del ácido estomacal y la capacidad productora: Un estado de hipoclorhidria o producción de ácido deficiente origina un entorno que favorece el crecimiento y supervivencia de H. Pylori. Para recuperar la capacidad de producir ácido deberemos estudiar el origen de su déficit. Según cada caso haremos abordajes combinados: retirada progresiva de inhibidores de la bomba de protones, recuperación de la integridad de la mucosa e incluso trabajo del sistema nervioso para la correcta activación de la señal de producción de ácido. Un suplemento que se puede tomar en casos de hipoclorhidria es la betaína con pepsina que nos ayuda a acidificar y digerir proteínas. Sin embargo, si la mucosa está dañada, este suplemento puede irritar y empeorar la mucosa por lo que recomendamos hacer su uso bajo seguimiento de un profesional.
Cómo llevar a cabo el proceso
Nuevamente descubrimos que un correcto abordaje debe realizarse tratando varios pilares, entendiendo que hay varios factores causantes y que además estos se influyen entre sí. Por eso, un buen tratamiento, que va a ser personalizado al escenario de cada paciente, requiere comprender muy bien como están funcionando cada uno de los componentes. Esto se estudia en una buena sesión de diagnóstico. Y así se puede trabajar correctamente cada uno de los pilares:
- Eliminación del microorganismo (H.Pylori)
- Regeneración de la mucosa
- Restablecimiento de la microbiota
- Recuperación del entorno ácido y capacidad productora de ácido.
Y así poder realizar un tratamiento con resultados efectivos.
Espero que te haya servido.
Nos vemos en el próximo artículo!
